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Para acercarnos más a la realidad observamos
si existe una correlación entre la necesidad consciente de
conectarse y la frecuencia de conexión en cuanto al número
de horas. Y en efecto, la correlación que encontramos es
muy alta: el 91% de los menores que se conectan más de 10
horas semanales reconocen esta dependencia de internet. El 9% restante
puede, simplemente, no ser consciente o no aceptar esta posibilidad.
Hay que añadir además que el 87% de los que se conectan
de 5 a 10 horas semanales también reconoce sentir dicha "necesidad".
Utilizamos un segundo indicador para determinar
el porcentaje real de menores que pueden estar desarrollando problemas
de adicción: la correlación entre la necesidad de
conectarse y la frecuencia en la visita de páginas pornográficas
y/o violentas. Sabemos que los menores que desarrollan un Desorden
de Adicción a Internet terminan utilizando internet para
buscar sensaciones, mucho más que información. Buscan
cosas que les hagan sentir, que les exciten o que les estremezcan.
Están sustituyendo el mundo real por el mundo virtual y tienen
que encontrar en la Red lo que antes encontraban fuera de ella.
En este sentido la correlación entre necesidad de conexión
y búsqueda de páginas de este tipo resulta significativa:
un 33% de los que afirman sentir la necesidad de conectarse con
frecuencia entran en páginas de pornografía y un 40%
en páginas de violencia.
Así
pues, del porcentaje de menores que se conecta compulsivamente debemos
extraer a este 33%-40% que además busca sensaciones. Estamos
hablando, por tanto, de un 12%-14% del total de menores que habitualmente
navega por internet y que puede estar desarrollando un Desorden
de Adicción a Internet.
Continuamos
profundizando en el tema y analizamos la presencia de otro indicador:
la falsificación de personalidades en los chats. Los individuos
que desarrollan el Desorden de Adicción a Internet acceden
con frecuencia a los chats inventándose una identidad nueva.
Pero probablemente esto es lo más frecuente entre todas las
personas que chatean, aunque no tanto cuando la personalidad inventada
supone también un "cambio de sexo". Así
es, resulta muy frecuente entre los internautas que desarrollan
este desorden de adicción el presentarse ante los demás
en las salas de conversación haciéndose pasar por
personas del sexo opuesto. En esta cuestión también
encontramos una correlación considerable: un 47% de los menores
que reconoce sentir la necesidad de conectarse entra con frecuencia
en los chats haciéndose pasar por una persona del sexo opuesto.
El 37% inicial de posibles adictos que señalábamos
al principio quedaría ahora reducido a un 18% al considerar
esta correlación.
Pero ¿existe también
una correlación significativa entre la utilización
de una personalidad del sexo opuesto y la visita a páginas
de pornografía y/o violencia? Pues, como era de esperar:
sí, existe una correlación del 62%.
En definitiva, y aunando los porcentajes obtenidos hasta ahora,
encontramos que un 11% de los menores que habitualmente navega por
internet conjuga 5 características básicas que alertan
sobre un posible Desorden de Adicción a Internet y cuya correlación
es muy elevada:
- Reconocen la necesidad de conectarse con frecuencia.
- Se conectan a diario o casi a diario.
- Navegan más de 10 horas semanales.
- Buscan sensaciones y visitan tanto páginas de pornografía
como de violencia.
- Entran en los chats creando personalidades distintas y de sexo
opuesto, con mucha frecuencia.
Existen otros factores que podían haberse
evaluado, como la supresión de las horas de sueño,
un posible síndrome de abstinencia, etc, pero consideramos
que son ya características propias de un adicto desarrollado,
y nuestra finalidad es determinar la presencia de señales
que puedan advertir sobre una posible y futura adicción.
Como
conclusión: Un 11% de los menores que habitualmente
navega por internet es susceptible de desarrollar un Desorden de
Adicción a Internet.
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